Dime con quién andas

Jonás 1:1-5 “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir.

En el versículo 5 dice: “Y los marineros tuvieron miedo”. Aparte de Jonás habían otras personas en el barco cuyas vidas estaban en peligro. Mire lo que puede producir la rebeldía de un solo hombre, su desobediencia pudo provocar la muerte de todas las personas que estaban en el barco.

Existen ocasiones cuando tú no eres el problema, y el problema son las personas con las que mantienes una relación; es decir, el problema se debe a con quién andas.

Todos quienes estaban a bordo estaban aterrorizados, con la idea de morir en medio de esa tempestad, y lo que estaban viviendo no era culpa de ninguno de ellos. Solo estaban en el lugar equivocado, a la hora equivocada y con la persona equivocada; que en este caso era Jonás.
Algunas veces, cuando tu vida está siendo sacudida por las tormentas de la vida, se debe a alguien con quien te has enganchado tú mismo.

Jonás 1:7-12 “Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra. Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más. El les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros”.

Jonás sabía que el problema era él; entonces, ¿por qué les pidió que lo echaran al mar?, si él simplemente podía saltar del barco y librar a los demás de lo que estaban pasando por su desobediencia. Es bastante frecuente que los rebeldes traten de hacerte sentir mal.

Jonás 1:13-16 “Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos. Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como has querido. Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor. Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos”. El mar se puso más bravo; entonces, comprendieron que la única manera en cómo podían amainar su tormenta era separándose de quien estaba siendo la causa de la misma, y procedieron a echar a Jonás al mar. Y de inmediato el mar aquietó su furor.

Así sucede en la vida cuando nos asociamos, atamos o caminamos con personas que traen tormentas a nuestras vidas; por ello, es clave activar el discernimiento de las personas, y saber escoger con quien andas por la vida.

Luego que aquellos marineros sacaron de su barco a Jonás, de inmediato se pusieron a alabar a Dios. Minutos antes estaban padeciendo angustia y zozobra y ahora estaban gozosos, ofreciendo sacrificio y votos a Dios. ¡Aleluya!

Dios quiere que elijamos con sabiduría a quiénes vamos a dejar entrar en nuestras vidas. Se trate de socios, amistades o pareja. Encontrar las personas apropiadas es importantísimo para alcanzar hacer la voluntad de Dios en tu vida.

Cuando alguien entra en tu vida, no solo trae su cuerpo, también trae su espíritu; por ende, hay personas que te ayudan a crecer en tu fe y otras que te tiran abajo.

- Pr. Rafael Vargas