Las visiones nacen en el alma del ser humano, se forman en el corazón de quienes no están satisfechos con el estado de las cosas. La visión es una imagen mental de lo que podría ser, alimentada por la convicción de que así debería ser.
Las visiones dadas por Dios empiezan como preocupaciones, estas no son pasajeras, y usted piensa en ellas cada vez en sus tiempos libres.
Por lo general las visiones exigen paciencia. ¿Por qué esperar? Porque mientras esperamos suceden tres cosas:
La visión madura en nosotros
Maduramos nosotros preparándonos para la visión
Dios trabaja preparando el camino.
Para que una visión sobreviva, tiene que estar madura, y la madurez exige tiempo.
El estado espiritual que nuestro País está viviendo es fruto de la decadencia espiritual de sus hijos; por ello, es necesario levantar una predicación del evangelio que muestre el poder de Dios con “hechos tangibles’’. Estos hechos se dan en forma de milagros, bendiciones y sueños cumplidos.
Muchos años antes de ser enviado a servir a esta magnifica ciudad, ya escuchaba en nuestra Iglesia el anhelo de tener “casa propia”. En este tiempo creo que Dios puso el “sueño” el cual empieza a hacerse realidad con la edificación de la primera fase del proyecto que hemos llamado “Casa de la Casa”; un lugar propio donde alabar, adorar a Dios y donde se predique su Palabra.
Se inicia un tiempo nuevo, tiempo de cumplimiento de promesas, un nuevo nivel de fe; por ende, un renuevo de unción fresca.
Cuando ÉL, el TODOPODEROSO baja la bandera, sólo hay que obedecerle. Nuestros ojos ya pueden ver las primeras realidades de ese sueño concretadas.
¡SEA TODA LA GLORIA DEL SEÑOR!
Pr. Rafael Vargas